2011

Los números de 2011

Los duendes de las estadísticas de WordPress.com prepararon un reporte para el año 2011 de este blog.

 

Aqui es un extracto

Un teleférico de San Francisco puede contener 60 personas. Este blog fue visto por 1.200 veces en 2011. Si el blog fue un teleférico, se necesitarían alrededor de 20 viajes para llevar tantas personas.

Haz click para ver el reporte completo.

El sábado hay Boda

Ahora que estoy muerta, cumpliré mi sueño: el sábado por la noche me casaré con Santa Claus.

Mi noveno matrimonio será el definitivo. Era eso, o engordar otros 25 kilos.

Pero mi ánima no sería capaz de tolerarlo. Se nos está prohibido sobrecargar el mundo flotante.

 

Página cero

“Me pide usted algo que no tengo: una historia compacta y precipitada, la que no soy capaz de escribir: sería demasiado deshilvanada y lenta. Atribúyame usted la de mi bisabuelo Arenales o la del cotudo que lo asistía; invente la vida más chata y más inútil y adjudíquemela sin remordimientos… cualquier cosa… menos forzarme a reconocer que soy un hombre sin historia…”

OLIVERIO GIRONDO

No tendría los ojos violetas, sino me llamase Elizabeth Taylor

He lanzado una flotilla de reliverán al hígado de mis divorcios.

He sido siempre majestuosa. El crimen de mis adicciones ha hecho brillar a los premios de la Academia.

Acorazada de zafiros porto una reputación de golfa estelar.

Mi segundo matrimonio con Richard, ha desencadenado más portadas que las caídas de las Torres Gemelas.

No podrán domesticar mi memoria. Me he vuelto de titanio.

De cada fracaso, hice terreno ganado.

Novela sin dentífrico

Debería intercalar con mi relato sucesos livianos.

Desperdigar crutones entre episodios de alpinismo y primicias mundiales.

Anécdotas, donde el lector pueda equilibrar su paladar. Morder, y que no resulte siempre una alhaja.

¿Pero tendré yo la culpa de portar una vida demasiada condimentada?

Aún en las más insignificantes rutinas, me recubre una pátina de caramelo.

Tomar un baño, es espolvorear a millones de voayeurs con la cocaína de la fama.

Pues nada.

Me resisto a fragilizar mi obituario.

Deberán asumir el riesgo de que al terminar la novela, algunas caries visitarán vuestra alcoba.

Y esa inflamación llevará mis iniciales.

Es imposible apagar el fuego de mis brillantes.

He sido rodeada sistemáticamente por la espectacularidad.

Bombardea de aplausos, no podría jamás escapar a Elizabeth Taylor.

Lo esencial es invisible a tu botox

Todos escapan a Lupita Ferrer

Puedo perdonarte la bebida.

Fingir que lo que te metes, son antigripales.

Incluso, he aprendido a hacer la vista gorda a los trastos de tus infidelidades.

Pero lo que no puedo perdonarte, es que hayas sido tan endiabladamente hermoso.

Eso sí, que no podré olvidarlo.

Desmiente el Vaticano, que el pene de Burton sabía a chocolate

¿De qué sirve golpear si tu cuerpo es un árbol?

Una camita por cada boda

Fetiche

u$s 100.000.

Nadie escapa a su merchandising.

Caperucita Rota y el Gato Compotas

Stroessner criticó la relación, y la KGB los miró con sorna

Burton se casó cinco veces, tuvo tres hijos.

Confesó que no estaba muy seguro de no ser homosexual

o heterosexual

o bisexual

o qué diablos.

Bebió como un cosaco.

No fue al funeral de su padre, por puro rencor.

Tuvo un accidente, donde su hermano quedó inválido para toda la vida.

Le tiró los perros a cuanta actriz compartiera el escenario con él.

(Puede que a algunos actores, también).

Escribió que Churchill estaba loco.

Se proclamó comunista.

Y murió en Suiza

como un señor.

Y ella… ella es Liz Taylor, no hay mucho más que decir.

“Furious Love: Elizabeth Taylor, Richard Burton, and the marriage of the century”

de Sam Kashner y Nancy Schoenberger.

Broncas monumentales.

Borracheras espantosas.

Divorcio. Y otra boda, en Botswana.

El primer matrimonio entre Taylor y Burton duró casi 10 años,

entre 1964 y 1974.

Dieciseis meses después del divorcio, Burton y Taylor se volvieron a casar en 1975.

Aunque en esa ocasión la pareja sólo duró hasta julio del año siguiente.

He asistido a mis divorcios con una máquina de risa oculta en el tapado

Peg Entwistle

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El cine de Hollywood la ignoraba, y ella se suicidó desde lo alto del famoso cartel.

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La actriz Peg Entwistle se suicidó  colgándose de la letra H del famoso cartel.

El letrero constaba de dos palabras: ‘Hollywood’ y ‘Land’.
Fue renovado en 1973 gracias a una donación del fundador de Play Boy.

El mundo entero se ha transformado en el patio trasero de mis ocurrencias.

1. “LLAMATIVO”

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2. EL TONO EXACTO CON RAMON GARCÍA

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3. EL TOQUE LATINO

Sin causas aparentes

EFE. 31.02.2007 – 08.23h

Las primeras ráfagas atacaron por la espalda a los Estudios Warner.

Hasta el momento se ignoran las causas que las originaron.

Entre el valle de San Fernando y el barrio de Hollywood el humo y las cenizas se han esparcido con rapidez.

Un portavoz del cuerpo de bomberos de Los Ángeles, Ron Myer, indicó que las bajas temperaturas invernales irán aplacando lentamente las llamas.

Pero el desconcierto es absoluto, y el rugido continúa creciendo;  algo  mantiene con vida el núcleo generador.

Se destinó un centenar de hombres para atender la emergencia.

Seguiremos informando.

A los fideos les voy a poner crema antiage.

Cocaín y Abel

He sido pionera en la insatisfacción.

Practico mis días, organizando esmeraldas.

Insulto a mis fanáticos que pagan por verme sobreactuar.

Abrazo las seis cifras de mis divorcios.

Bijouterie

He vendido la virtud por una albóndiga.

y conocí la hermandad sobre una fuente de fetuccinis.

Mis mejores orgasmos han ocurrido siempre entre cuatro cucharones.

Marie-Thérèse Porchet

La imprudencia ha sido siempre mi carta de presentación.

He fracasado con total impunidad.

Jamás he sabido diferenciar una boda de un cataclismo.

Getting angry, baby?

Mi cuello es una pantera que exige medialunas.

Estoy blindada por el capricho.

Matter of size

Pertenezco a un género menor.

Soy el drama chico que despierta más bostezos que alabanzas.

Me han volado cartílagos para resaltar mi inocencia

He padecido hemorragias debajo de un secador de pelo.

El único modo decente de llevar una sortija matrimonial en el dedo

Es cargando una copa de Bourbon en la mano.

No me ha picado jamás la serpiente

Pero puedo asegurar que el veneno ha recorrido la pantalla.

Llevo las manos repletas de proteínas

pero he perdido el rumbo de mi boca.

*

Sueño con matas de zapallitos cubriéndome la espalda.

Con alcanzar besos de sopa crema durante una siesta.

Íntima y marítima me sumerjo en las bondades del sambayón.

Partenaires de almidón.

Alvéolos de Coca Cola.

Enjuago mis encías en sémola y recuerdos.

Las huestes del sobrepeso se acumulan,

y entro en sopor.